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Venta de Monómeros avanza: Colombia y Venezuela sellan acuerdo confidencial

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Los gobiernos de Colombia y Venezuela firmaron un pacto de confidencialidad como paso clave para avanzar en el proceso de venta de la empresa Monómeros, uno de los activos más estratégicos dentro de la industria petroquímica regional. El acuerdo busca facilitar las negociaciones entre las partes interesadas en la adquisición de la compañía, y resguardar la información técnica, legal y financiera vinculada a la operación, mientras se definen los términos del traspaso de propiedad.

Monómeros, ubicada en Barranquilla, Colombia, ha sido durante años un punto neurálgico en la relación bilateral, tanto por su importancia para el abastecimiento agrícola como por el contexto político que rodeó su control en los últimos años. Originalmente propiedad de Pequiven, filial de la estatal venezolana PDVSA, la empresa ha estado sujeta a diversas controversias legales, diplomáticas y comerciales, particularmente durante el período en que estuvo bajo administración opositora.

Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Bogotá y Caracas, el destino de Monómeros volvió a posicionarse como tema prioritario en la agenda bilateral. La firma del pacto de confidencialidad representa un paso decisivo hacia la normalización plena de su estatus legal y comercial, y abre la puerta a la participación de nuevos actores económicos en su gestión.

El acuerdo fue suscrito por delegaciones técnicas de ambos países, con el aval de instancias gubernamentales responsables del comercio exterior, la industria y la agricultura. Según fuentes cercanas al proceso, el pacto contempla la protección de toda la información sensible relativa a la valuación de la empresa, sus pasivos, contratos vigentes, activos productivos, desempeño financiero y posibles condiciones para la venta.

Entre los posibles compradores se encuentran compañías públicas y conjuntas que buscan fortalecer la soberanía agroalimentaria de las dos naciones, junto con inversionistas privados que tienen experiencia en el ámbito químico y de fertilizantes. La venta de Monómeros representa no solo una transacción económica importante, sino también una oportunidad para revitalizar la producción y el comercio de fertilizantes indispensables para la agricultura de Colombia y Venezuela.

Durante los últimos años, la empresa operó bajo condiciones complejas que afectaron su productividad y sostenibilidad financiera. La falta de acceso a financiamiento, restricciones comerciales y disputas legales sobre su control dificultaron su funcionamiento, generando incertidumbre en el mercado de fertilizantes. El nuevo proceso busca dar estabilidad jurídica y garantizar el pleno funcionamiento de la planta en un entorno de cooperación binacional.

Tanto Colombia como Venezuela han manifestado su interés en que Monómeros se mantenga como un activo estratégico para el desarrollo agrícola de la región. El objetivo, según expresaron autoridades de ambos gobiernos en distintas ocasiones, es fortalecer las capacidades internas para la producción de insumos clave, reducir la dependencia de importaciones y estabilizar los precios en beneficio de los pequeños y medianos productores del campo.

El procedimiento de venta se halla en una fase preliminar, enfocado en la recogida de información, auditorías y evaluación técnica de los activos. Una vez completada esa etapa, se prevé la iniciación de una ronda formal de propuestas que incorporará condiciones específicas para asegurar la continuidad operativa, la protección de los empleados y el cumplimiento de las normativas ambientales y de seguridad industrial.

Analistas del sector ven con buenos ojos la reactivación del proceso, considerando que Monómeros tiene una capacidad instalada relevante y puede jugar un papel fundamental en la estrategia de autosuficiencia alimentaria y recuperación productiva de ambos países. También destacan que una gestión transparente y profesional de la venta podría restituir la confianza en la cooperación económica entre Colombia y Venezuela.

La firma del pacto de confidencialidad es vista como una señal de madurez institucional y de voluntad política para resolver un asunto de larga data a través del diálogo y la negociación. Para ambos gobiernos, la reactivación plena de Monómeros representa no solo una oportunidad económica, sino también un símbolo de reconstrucción de relaciones bilaterales que habían atravesado años de tensiones.

En los siguientes meses, se anticipan nuevos comunicados acerca del progreso del proceso, abarcando la identificación de posibles ofertantes, la valoración técnica de las ofertas y la elaboración de un calendario para la transferencia de la propiedad. Mientras tanto, la compañía seguirá operando bajo una supervisión especial, con la meta de asegurar su funcionamiento continuo y garantizar la provisión de fertilizantes al sector agrícola.

Por Samuel Ardila Vásquez

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